
Daniel Cifuentes es motero. De los pies a cabeza. De las botas de caña alta a la bandana que le cubre su pista de aterrizaje de mosquitos. Eso se enfunda cada fin de semana que puede. Bandana, camiseta, chaleco, vaqueros, bota de caña alta, anillo en el meñique con una calavera, parche en la espalda (como los moteros de verdad), cartera cogida con cadena y como no, taza de metal.
Si señor, es motero de toda la vida. Le gusta ir con su grupo, que llevan el mismo parche en la espalda y se ríen de los que no lo llevan, porque esos no saben del verdadero mundo custom.
Tiene una Harley. Una 883 R negra que según él le basta y le sobra para lo que la utiliza. Le gustaría tener otra, y podría, pero no quiere ser demasiado “ostentoso” ya que como el mismo sabe por su profesión, la envidia es muy mala, y encima de ser mala corroe.
Se le ve en casi todas las “movidas moteras” de la zona. No habrá evento al que su peña, su 883 R y el mismo, enfundado en su traje motero, no esté presente.
No tiene vacaciones, ni mujer a la que atender como ...