No corren buenos tiempos para vender nada sobre ruedas y los fabricantes de motos lo saben al menos tanto como los de coches. En apenas cinco años han pasado de tocar el cielo con la convalidación del carné de motos de menos de 125 centímetros cúbicos, a ver desplomarse sus ventas y acumular 80.000 vehículos sin vender por falta de clientes.
MADRID.-
Y si la situación sigue su curso actual, el sector contará el próximo 1 de enero con 16.300 empleados, casi la mitad de los que tenía en 2008, según advirtió ayer la patronal de esta industria, Anesdor. La mayor parte de los empleos eliminados este año procederán del área comercial como consecuencia de la fuerte caída que sufren las ventas, una caída superior incluso a las previsiones de los fabricantes.La red de distribución, que hace 18 meses contaba con aproximadamente 8.000 puntos de venta, resistió perder una cuarta parte de su negocio durante el año pasado pero difícilmente aguantará una caída cercana al 50% como la que se registró entre los meses de enero y marzo. Así, según Anesdor, el goteo de cierres de concesionarios y pequeñas empresas dejará en la mitad lo que fue la red de venta de motos y ciclomotores.
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Pero los problemas por la falta de clientes también han llegado a la producción. De los más de 5.400 puestos de trabajo que perderá el sector durante este año, cerca de 750 empleos procederán de las fábricas, que pasarán de contar con una plantilla de 3.000 empleados a tener cerca de 2.250 trabajadores.
Derbi, que presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) el pasado mes de enero en su planta de Martorelles, podría ser secundada por Yamaha este verano en su planta catalana de Palau. «Y en general todos los fabricantes se plantean medidas de flexibilidad en la producción porque la caída de actividad no se puede sostener», explicó ayer Juan Carlos de Andrés, presidente de Anesdor.
Tanto los fabricantes como los concesionarios de motos y ciclomotores solicitaron ayer al Gobierno medidas de apoyo a su sector similares a las que se han tomado para ayudar al del automóvil.
Entre estas medidas figuran incentivos al achatarramiento de motos viejas como los que ha puesto en marcha el Gobierno italiano y que, según Anesdor, ha impulsado un 45% las ventas.
En cualquier caso, la más inmediata de ellas sería replantear el impuesto de matriculación ligado a emisiones de CO2 que grava actualmente la compra de motos y que ha elevado en 1.500 euros el precio medio de estos vehículos desde enero.
«Ya es en sí misma una fiscalidad discriminatoria respecto a los coches pero, sobre todo, habría que desligar los gravámenes que establecen tasas del 14,75% para las motos más potentes por razones de seguridad vial porque sólo establece límites de acceso a estas motos en función de la renta del cliente», opina De Andrés. El portavoz de la industria de las dos ruedas expresó su confianza en que esta petición será atendida por la mayoría de los grupos parlamentarios durante la próxima reforma del impuesto en el Congreso.
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